Hoy no estoy del todo bien. Me di cuenta (en realidad hace ya mucho tiempo) de lo efímera que es la vida. De lo poco que dura todo, que en realidad no se si todo lo que termina termina mal pero que termina es seguro. De que ahora hoy, no tengo nada que haya tenido desde que nací, o desde que soy pequeña. Que en mis quince años nada duro.
Todo el mundo se queja de como cambia la gente que esta cerca suyo y yo me quejo de como cambio yo. Cambie del anio pasado a este de una manera increíble. Y así me fue pasando desde muchos años anteriores hasta ahora.
Nada dura será por dios??
Lo cierto es que la gente vive hablando de la mala leche, y de que todo puede cambiar en un segundo, PERO NO SABEN NADA de lo que es que te cambie TODA tu vida de un día para otro. O peor, de verte obligado a cambiarla vos. De que cambien al 100 por ciento las cosas, de dar vuelta todo como un panqueque. Lo bueno del panqueque es que después vos elegís que ponerle, si dulce de leche o mostaza o dejarlo solito. Yo elegí llenarlo de cosas y hoy tengo una vida no perfecta, pero muy buena.
Pero igual estoy triste. Para mi, a lo largo de mi vida las cosas fueron como polvo, las ponía sobre mis manos y se caían, se escapaban, se volaban.
O capaz es al revés. Capaz la que dura poco soy yo. Si, yo soy el polvo. Yo soy la mugre, la que esta en todos lados. Yo soy la que hace llorar los ojos. Yo soy la que sale volando. Yo soy la que el viento se llevó.
El calendario maya dice que soy la tormenta, que cambio todo a mi paso. Espero que sea así, me gusta ser huracán, me gusta dejar una impronta.
Es por eso que sueño lo que sueño, que es lo mismo que sueñan muchos. Es por eso que hago lo que hago, muchas maldades a veces pero también creo que hago el bien y ayudo a algunos. Es por eso que me río a carcajadas y lo grito, porque se que la risa es contagiosa y quiero ser yo la que empiece esa epidemia.