Y este fue mi testamento
de un amor que de contento
no me dejó ni el sudor
sólo queda despedirme
con voz ronca, pero firme
el mal trago ya pasó.
Puede una gota de lodoYo sé lo que me van a decir, no entendieron una mierda. yo tampoco entendí la primera vez que lo leí (atte: si entendieron se zarpan en capos).
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.