"Es lindo pertenecer chicas, enserio..." dice mi profesora de fisica a una clase de 26 alumnos de los cuales una sola se siente tocada. Esa frase me taladra la cabeza desde el viernes. Pertenecer, pertenecer...qué es pertenecer? Qué se siente? Es como tener algo y no darse cuenta hasta que lo perdés, no? Hay ciertas palabras que no deberían tener significado. Es como si existiera un libro de respuestas a las preguntas retóricas, no existe, ni debería. No hace falta leer qué es lo que es pertenecer. Hay que sentirlo, hayq ue verlo, y para eso hay que escuchar lo que querés escuchar, ver lo que querés ver, tocar lo que querés tocar, oír, mirar, acariciar.
Uno pertenece a un lugar, a un grupo, a un tiempo, a una historia. Tu casa, tus amigos, tus días de felicidad, los días de tu vida son todos parte de las cosas a las que pertenecés. No es lo mismo pertenecer a algo que que algo te pertenezca, porque uno puede tener mucho y no tener nada (mi caso). La canción que cantás siempre cuando salís a bailar no te va a producir el mismo efecto que la que cantabas con tu papá todos los días yendo para el colegio. Es distinto. Vos pertenecés a esa canción de tus recuerdos, y cuando salís la otra pertenece a vos. Me explico, no?
Yo no soy una chica "perteneciente" digamos. Digamos..? No hay nada que decir. Es obvio. Yo no pertenezco a nada. Me cambié de colegio hace tres meses, salí de la escuela a la que había ido toda mi vida porque sentía que ya no era parte, que nunca lo había sido. Entré como la más nueva en el colegio, y en dos meses, cuando se terminenen las clases, me voy a cambiar de vuelta -quién sabe si definitivamente o no. No es progreso. No soy apegada a mi familia, para nada, me peleé con mi mejor amiga desde los 3 años hace unos meses y ahora me odia, me cambié de club cinco veces. Me pongo a pensar y mi hogar está en todo lo que voy dejando atras. La casa de mis abuelos, (ni siquiera la mía), mi instituto de inglés, la escuela de 55, los picnics de primavera, las risas, los llantos. Crezco y me olvido, crezco más y me olvido más, esa es mi rutina, no está muy bien eso.
Mi celular se prende justo a las 5 en punto. Desde hace quince minutos debería estar en la catedral para la misa de mi nuevo colegio; me doy cuenta que tampoco la religión es lo mío (algo obvio). No quiero decir que no pertenezco ni siquiera a Dios. Me siento mal.
La profesora termina el sermón haciendo entrar a mi amiga que por "irrespetuosa" había sido echada del aula. Yo la entiendo, ella tampoco pertenece, ni le interesa pertenecer. Suena el timbre, termina la clase, todos al recreo. Una clase más como todas, algo inutil, que todos un día nos vamos a olvidar, pero con cosas que me van a hacer a mí reflexionar sobre lo que me queda. No es mucho el tiempo, lo tengo que aprovechar.